Cuando se habla del matrimonio tradicional chino, aparece con frecuencia una expresión todavía muy conocida: “por orden de los padres y por palabra del casamentero” (父母之命,媒妁之言). La frase resume una forma de entender el matrimonio muy distinta de la actual. Durante largos periodos de la historia china, casarse no era considerado principalmente una decisión privada entre dos individuos, sino un asunto que afectaba al linaje, la continuidad familiar, el patrimonio y las relaciones entre dos hogares. Por eso, padres, abuelos y otros mayores podían ejercer una influencia decisiva sobre la elección del cónyuge, mientras que el casamentero actuaba como intermediario entre ambas familias.
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