En China, la cremación y el entierro no se regulan como una simple decisión privada de la familia. La ley combina política pública, ahorro de tierra, protección ambiental, gestión sanitaria y respeto a determinadas costumbres étnicas o religiosas.
La regla general puede resumirse así: China promueve la cremación, reforma el entierro tradicional, restringe el uso de suelo funerario y respeta las prácticas funerarias de las minorías étnicas.
Una política nacional, pero aplicada por zonas
El marco central es el Reglamento sobre la Administración Funeraria (殡葬管理条例). Este reglamento fue promulgado en 1997, modificado en 2012 y revisado nuevamente en 2025. En su versión vigente, establece que el Estado impulsa la reforma funeraria, aplica la cremación de forma prudente y ordenada, reforma el entierro tradicional y ahorra suelo funerario. También dispone que las provincias, regiones autónomas y municipios directamente subordinados al Gobierno central deben ajustar las zonas de cremación y las zonas donde se permite el entierro según la población, el transporte y los recursos de tierra.
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