Un niño cae de una estructura de juego, se lesiona en una cama elástica o tropieza mientras participa en una actividad organizada por un parque temático. Para muchos padres, la reacción inmediata es pensar que, si el accidente ocurrió dentro de un establecimiento de ocio, el operador debe responder. El derecho chino adopta una posición más matizada. La presencia de un menor hace que las exigencias de seguridad sean especialmente importantes, pero una lesión no convierte automáticamente al parque o al establecimiento en responsable de todo el daño. El tribunal debe examinar qué riesgo existía, qué medidas adoptó el operador, qué podía esperarse razonablemente de un niño de esa edad y si sus padres o acompañantes cumplieron también sus obligaciones de vigilancia.
La norma central es el artículo 1198 del Código Civil, que impone un deber de protección de la seguridad (安全保障义务) a los operadores y gestores de hoteles, centros comerciales, instalaciones deportivas, establecimientos de ocio y otros lugares abiertos al público. Si una persona resulta lesionada porque el operador no cumplió ese deber, este debe asumir responsabilidad civil. Cuando el daño fue causado directamente por un tercero, ese tercero responde en primer lugar, mientras que el establecimiento puede asumir responsabilidad complementaria si su falta de gestión permitió o agravó el daño.
Qué significa “garantizar la seguridad” cuando los clientes son niños
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