En China, el “sello” de una empresa no es un detalle administrativo: es una pieza central de autoridad. En la práctica, un documento con un sello auténtico puede generar efectos jurídicos incluso cuando no hay una firma personal clara o cuando existe conflicto interno. Por eso, entender qué sellos existen, cómo se controlan y dónde aparecen los fraudes es clave para cualquier empresa extranjera que opere en China.
1. Por qué los sellos importan más de lo que parece
En muchos países, la firma de un directivo es el símbolo principal de consentimiento. En China, en cambio, el sello corporativo (公章) suele funcionar como la manifestación más “objetiva” de la voluntad social: una vez estampado un sello real en un documento, se tiende a presumir que la empresa actuó, y el debate se desplaza a si hubo o no abuso interno, control deficiente o falta de autorización.
Esto no significa que la firma no importe, pero sí que, en conflictos reales, el sello puede pesar más que la firma personal de un gerente si el documento aparece con un sello auténtico y en un contexto verosímil de negocios.
2. El ecosistema de sellos
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