En China, la tinta roja tiene una doble vida. En un sello oficial, el rojo transmite autoridad, autenticidad y efecto documental. En una firma manuscrita o en el nombre de una persona viva, en cambio, puede resultar extraño, poco profesional o incluso ofensivo.
La regla práctica es sencilla, pero culturalmente muy reveladora: los sellos se ponen en rojo; las firmas y los textos legales se escriben en negro o azul oscuro.
Un mismo color, dos significados opuestos
Para entender el uso de la tinta roja en documentos chinos, conviene separar dos mundos distintos.
El primero es el mundo del sello (印章). En China, el sello no es un simple adorno gráfico: puede representar a una empresa, una institución o una autoridad pública. En ese contexto, el rojo se asocia con la forma normal y esperada de producir la impresión del sello.
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