En China existe una cultura histórica de regalos y cortesía relacional, y no todo obsequio es sospechoso. Pero en el entorno corporativo, un regalo puede cruzar la línea si se interpreta como un intento de obtener una ventaja indebida, influir en una decisión o “comprar” trato preferente. La clave práctica es entender que el riesgo depende menos del objeto y más del propósito, el destinatario, el valor y la trazabilidad.
1. Cultura de regalo y “línea roja” jurídica
El regalo tradicional cumple funciones sociales: expresar respeto, mantener vínculos, corresponder a una atención. Esa lógica existe en China desde hace mucho tiempo y sigue viva en la vida cotidiana.
En el ámbito empresarial, sin embargo, el sistema jurídico distingue entre cortesía razonable y entrega de beneficios para obtener ventajas impropias. Cuando aparece un vínculo entre el regalo y una ventaja (contrato, licencia, aprobación, resultado de licitación, trato preferente), el riesgo se eleva rápidamente.
2. Primer filtro: propósito y naturaleza del regalo
En delitos de soborno vinculados a funcionarios, el punto central suele ser si se entregó “para obtener beneficios indebidos” (no un simple gesto social). En la práctica, los tribunales valoran el contexto: si había una gestión pendiente, si existía una solicitud implícita, si el regalo era recurrente, y si el beneficio esperado era algo que no se habría obtenido en condiciones normales.
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