En China, las tarjetas prepago están en todas partes. Pueden llamarse tarjeta de socio, tarjeta de valor almacenado, tarjeta regalo, paquete de clases, tarjeta anual de gimnasio, saldo de cafetería o bono de belleza. Para el consumidor, prometen descuento y comodidad. Para el comerciante, significan dinero recibido antes de prestar el servicio.
Esa es precisamente la razón de su éxito y también de su riesgo. Una tarjeta prepago parece una promoción, pero jurídicamente crea una relación de consumo a futuro: el consumidor ya pagó, mientras que el comerciante todavía debe entregar productos o servicios. Si el negocio cierra, se muda, cambia de propietario o simplemente deja de contestar, el dinero del consumidor puede quedar atrapado.
Dos tipos de tarjetas, dos marcos regulatorios
En China conviene distinguir dos grandes categorías.
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