En China, el divorcio no rompe el vínculo jurídico entre padres e hijos. Lo que cambia es, sobre todo, con quién vivirá el menor de forma cotidiana. Incluso después del divorcio, ambos progenitores siguen siendo padres en sentido jurídico: conservan derechos y deberes de cuidado, educación y protección. La cuestión central no es, por tanto, quién “se queda” con el hijo, sino cómo se organizan la convivencia diaria, la manutención, las visitas y las decisiones importantes.
1. Custodia directa y patria potestad: dos conceptos que conviene separar
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